jueves, 29 de mayo de 2014

Sexualidad y 3ª edad



“Somos sexuales desde que nacemos hasta que morimos, porque el sexo tiene que ver con las sensaciones y no dejarnos de sentir nunca” (La vida empieza hoy)

A menudo olvidamos que las personas mayores tienen necesidades sexuales y por tanto la necesidad de tener sexo o practicar la masturbación.
Es evidente que con el paso del tiempo la sexualidad cambia y el deseo no está tan presente, porque físicamente cambiamos y nuestra actividad hormonal no es tan intensa. Las personas que trabajamos con ancianos/as debemos hacerlos conscientes y transmitirles que el sexo es algo natural, que no hay que sentirse mal por tener deseo sexual y apoyarles en la aceptación del paso del tiempo por su físico.
Está comprobado que las relaciones sexuales favorecen la salud emocional y física, con éstas se fortalece el corazón y se liberan hormonas que provocan bienestar en nuestro organismo, además es una buena forma de reducir el estrés y expresar sentimientos, por lo que fomenta nuestra autoestima y bienestar mental.
Es cierto que cuando hablamos de sexualidad y envejecimiento debemos diferenciar entre hombres y mujeres, por ejemplo, en las mujeres cuando aparece la menopausia, normalmente se comienzan a sentir molestias en las relaciones sexuales y el deseo comienza a disminuir. Esto, a menudo, provoca que la mujer a estas edades no desee comenzar una relación sexual aunque no significa que una vez iniciada se impliquen de igual manera que el hombre. En el hombre el envejecimiento afecta a sus niveles de testosterona, a menudo presentan dificultades para tener erecciones y la eyaculación es más lenta, pero su deseo sexual sigue presente.
Generalmente estos aspectos a son desconocidos por los/as cuidadores/as y aunque es posible que les incomode hablar del tema, tienen que ser conscientes de que es un aspecto influyente en el bienestar físico y mental de las personas mayores, por lo que es importante educarles sexualmente y transmitirles que hay afecciones que afectan a la sexualidad y que son inevitables con la edad, pero que existen diversas formas de satisfacer su deseo sexual. En este sentido es importante aconsejarles que hablen con su médico, quien podrá poner remedio a las afecciones que afectan a la sexualidad, así como con la pareja a la que deben contar como se sienten, que ilusiones o inquietudes tienen respecto al sexo y que esperan de sus encuentros sexuales. Esto facilitará y mejorará las relaciones y hará que se abran a descubrir cosas nuevas.